A diario se escucha en las noticias radiales y se ve en las noticias por televisión que el final de los reportajes de cualquier desgracia, las personas claman por "que me ayuden, o, que hayan sanciones"
Este es un clamor natural. Somos seres humanos y si de pronto nos sentimos y vemos desamparados, atropellados o abusados, automáticamente pensamos en lo que necesitaremos para recuperarnos, en el consuelo que necesitamos y en volver a la normalidad o quasi normalidad. Sin embargo, hay innumerables ocasiones en las que caer en desesperación se pudo prevenir, ocasiones en las que caer en desgracia se pudo prever, como es el caso de los muchos accidentes de tránsito que ocurren a toda hora y a diario en vía urbana y en carreteras, afectando a ciudadanos Peruanos como a extranjeros, lastimando y dañando sus vidas y hasta su futuro.
Es cierto que muchos de los accidentes son causados por malos conductores, por desalmados que no valoran ni sus vidas ni las de los demás, quizá hasta por suicidas potenciales con innumerables problemas psicológicos que como clientes-pasajeros de las empresas de transporte ni siquiera imaginamos. Pero, lo verdaderamente alarmante en situaciones como éstas es que hace falta desverguenza sana y valentía para reclamar conociendo sus derechos y con respeto hacia los demás, con el fin de conseguir que las cosas se hagan bien, que un chófer con cara de sueño no sea quien nos conduzca a destino, que un cobrador malcriado no falte el respeto a alguien sin que nadie diga nada, que los choferes corran o aumenten indiscriminadamente la velocidad de sus camiones, buses o combis sin que los pasajeros digan absolutamente nada.
Es primordial pensar siempre en lo que está en nuestras manos hacer. Normalmente los accidentes se presienten pero sólo si siempre estamos atentos, si hacemos que respeten nuestras vidas aquellos señores y señoras a quienes les pagamos uno, dos o cien Nuevos Soles por un pasaje.
¿Qué haces tú cuando el chofer de taxi, combi o bus, excede la velocidad permitida o hace maniobras inesperadas o temerarias o se detiene en cualquier lugar sin precaución alguna?
Tan sólo esperas a que no lo vuelva a hacer y te quedas callado(a)? ... Esa podría haber sido la ÚNICA alarma que tú tendrías para que, con respeto, reclames y fomentes que el resto de personas te vea como ejemplo, salves tu vida y además empieces a conscientizar a todos los que te rodean de lo que debe hacerse.
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